Hotel Rafael de madrugada.
Intento escribir a alguien a quien quiero, ningún resultado me gusta.. Me levanto y me acerco al la ventana, mietras miro la noche, me doy cuenta que:
Cuando escribo estoy en lucha constante entre lo que quiero escribir y lo que se escribir. El espacio entre ambos refleja mi incapacidad narrativa. Me preocupa tenerla, pero mas aún, que no sea decreciente con el tiempo.
Después de escribir estas líneas abandono mi primer propósitito. Ya en la cama una voz interior, probablemente la de la conciencia, me acusa: ”La única cosa en la que eres constante es en la inconstancia, probablemente eso te perderá”.
Me he elevantado inemdiatamante y lo he escrito, quizás para conjurar su significado.



